La Hormona de la Calma: Por qué la Progesterona es tu mejor aliada en la Perimenopausia

¿Qué está pasando? Entendiendo la Perimenopausia

Si has notado que tus ciclos han empezado a descontrolarse, que de repente te sientes más ansiosa o que dormir se ha convertido en una misión casi imposible… tranquila. ¡No eres tú, son tus hormonas!

La Perimenopausia es, simplemente, la transición hacia la menopausia. No es un momento fijo, sino un periodo que puede durar años donde tus ovarios empiezan a volverse «perezosos». Lo más importante que ocurre aquí es que la producción de tus hormonas sexuales (Estrógenos y Progesterona) se desregula.

En mi consulta lo veo a diario: mujeres que piensan que están deprimidas o que tienen ansiedad, cuando en realidad, estamos ante un auténtico terremoto hormonal.

El papel estrella: Conoce la Progesterona

Tradicionalmente, cuando pensamos en hormonas femeninas, siempre nos viene a la cabeza el Estrógeno. Pero, la ciencia y mi experiencia me dicen que en la Perimenopausia, la verdadera clave de bóveda es la Progesterona.

¿Qué hace esta maravilla?

La Progesterona es nuestra hormona de la calma. Se produce después de la ovulación y nos prepara para la relajación, nos ayuda a dormir, nos hace sentir tranquilas y tiene un papel protector en el útero y los pechos. Es el freno de mano que equilibra el efecto estimulante (y a veces irritante) de los Estrógenos.

Los síntomas de la Progesterona «KO»

El mayor problema al inicio de la Perimenopausia es la caída brusca de la Progesterona, mientras los Estrógenos pueden seguir relativamente altos, creando un efecto de dominancia estrogénica relativa.

Cuando la Progesterona está bajo mínimos, las mujeres me decís que os sentís…

  • Durmiendo fatal: Despertares a las 3 de la mañana sin motivo.
  • Irritables y Ansiosas: De repente, las pequeñas cosas os superan.
  • Ciclos más cortos o con manchados: El sangrado antes de la regla es un clásico.
  • Sensación de tener los pechos hinchados o muy dolorosos.

Si te ves reflejada en estos puntos, ¡es muy probable que tu Progesterona necesite una ayudita!

Tu despensa, tu farmacia: Alimentos que apoyan la Progesterona

La buena noticia es que podemos apoyar la producción natural de Progesterona con la dieta y el estilo de vida. Mi trabajo es darle a tu cuerpo las herramientas que necesita.

Aquí tienes tres pilares nutricionales que incorporamos enseguida en la consulta:

  1. Vitamina C y Zinc: Son esenciales para la ovulación, que es lo que dispara la Progesterona.
    • Dónde encontrarlos: Pimientos rojos, cítricos, fresas, y semillas de calabaza (mi top).
  2. Grasas de Calidad (Colesterol bueno): La Progesterona, como todas las hormonas, se construye a partir del colesterol. ¡No temas a las grasas saludables!
    • Dónde encontrarlos: Huevos ecológicos, pescado, carne, aguacate, aceite de oliva virgen extra y frutos secos.
  3. Magnesio y Vitaminas del Grupo B: Ayudan a reducir el estrés y apoyan al hígado para metabolizar las hormonas.
    • Dónde encontrarlos: Vegetales de hoja verde (espinacas, acelgas), avena y legumbres.

Mi consejo de consulta: Una cucharada de semillas de sésamo y girasol (tipo gomasio: tostadas y con sal) no solo es un toque delicioso para tus platos, sino que aporta zinc y vitamina E, que apoyan directamente la fase de la Progesterona de tu ciclo.

¿Te sientes perdida en este laberinto?

Si has leído hasta aquí, ya sabes mucho más sobre tu cuerpo. Ahora bien, la teoría es una cosa, y tu realidad, tus horarios, tu estrés y tus retos del día a día son otra.

La diferencia aparece cuando alguien te escucha de verdad, se interesa por tu historia única y va más allá de los síntomas.

Si buscas un plan nutricional personalizado y un acompañamiento integrativo que aborde la Progesterona (y todo lo que la rodea: digestión, sueño, estrés) de forma efectiva, estoy aquí para acompañarte.

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Por cierto, no olvides la ‘terapia de la risa’

Para terminar con ese enfoque integral que me gusta tanto, recuerda el poder de la alegría. Reír, de ti, contigo, de los demás, y compartir momentos alegres, viendo películas de risa, etc., está comprobado que mejora nuestra circulación. Esto favorece una mejor fase lútea, el periodo donde se produce la progesterona, y te ayuda a vivir mejor. En lugar de un enfado, saca una sonrisa. Sé que es muy difícil en muchos momentos, pero inténtalo; a veces, ese mismo pequeño gesto en la boca te permitirá vivir la situación de forma completamente diferente.